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domingo, 2 de junio de 2013

Gabriela Acosta Bastidas














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De los cazadores de sueños
Si hablara de algo de mi casa, hablaría de mi ducha
De mi ducha y de mi cama
De mi cama que está al lado de la ducha, que está al lado de la mesa
Que está junto a la silla
De la estufa, de la cocina, del lavabo donde cocino y lavo
Del armario y del lavabo donde lavo y cocino
Y de nuevo de la silla y de la ducha y de la cama que están junto a ellas
Hablaría de las marcas azules en la pared de cuando quise pintar
De rojo los surcos de las puertas
Del televisor encendido
Del ruido de las cañerías que arrastra el agua desde alguna montaña secreta
Hablaría de las estrellas fosforescentes pegadas en el techo
Que me convierten en astronauta de sueños
De  las pinturas, de los cazadores de sueños
Que temen ser cazados y volverse locos
De las postales de Florencia y de algún desierto en Arizona
De las fotos, de los recuerdos, de los libros….
¡Si de los libros!…
De los libros que me abren espacios y que me hacen olvidar
Que la ducha está al lado de la cama…
Hablaría… ¿de que hablaría?
Tal vez sólo diría que en mi casa no hay espacio
Pero llueven sueños
Que en la intimidad de la penumbra
Siguen cabalgando aún los fantasmas de viejos amores.

En mi casa no hay espacio
Pero llueven ideas
Y construyo y destruyo el mundo detrás de ellas
    Mi casita de muñecas
    Mi cajita de fósforos
Donde no existe diferencia entre día y noche.

Si hablara de algo de mi casa
Hablaría de mi ducha.
    
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Recuerdo mi infancia como una sucesión de imágenes

Recuerdo mi infancia como una sucesión de imágenes
Una mujer, una mujer fuerte
Mujeres fuertes antes de ella.
Recuerdo la tierra que nació conmigo en una planta seca
Recuerdo y vivo recuerdos de aire
Recuerdos de agua…

A veces recuerdo tanto y tan fuerte
Que hasta siento el sol que me calienta la cara
Mientras mato hormigas con los dedos.
Niña salvaje, que trepa arboles y recoge frutos
Descalza en el camino de arena.
Vuelvo a ser yo  esa niña
que recuerda el mar
como si se le saliera por los ojos
En las noches sin luna.

El polvo, el viento fresco, la vegetación que todo lo inunda,
Mientras la ciudad resiste esa fuerza mucho más grande que ella,
Recuerdo y recorro las plantaciones de bananas
que me parecían interminables camino a casa,
Las calles alegres, los ríos
Vagamente recuerdo los nombres, los contornos
Pero sí  el aire fresco, el sonido del agua y el olor de la tierra mojada.

Gabriela Acosta Bastidas (Machala 15 de enero de 1989)
A los 10 años fue a vivir a Santiago de Chile. Llegó a Toulouse-Francia a los 18 años para hacer estudios de Letras y Civilización Hispánicas. Sigue estudios como “Latinoamericanista” en un Master de “Ingenieria de Proyectos” en la Universidad de Toulouse Le Mirail.
Integra el Colectivo de Radio Frequences Latines (http://www.frequences-latines.com), en la sección “Las palabras y las cosas” que se transmite en radio Mon Pais 90.1 todos los miércoles de 20hrs a 22hrs, donde se habla de temas políticos y sociales sobre América Latina. Colabora con  el colectivo “Julieta Cartonera”, que publica autores latinoamericanos.
Actualmente participa en la obra “Contra el amor , el progreso y la democracia”.

Viviana Ruiz Bustamante











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Nada qué decidir 
Sin que ningún sueño mío te haya imaginado llegaste,
al alba llegaste… la transformaste en las más linda de las oscuridades
despojándola de pajaritos,
                        de silencios lascivos la inundaste,
te instalaste en cada molécula en cada poro en cada estría.

                        Me confundí toda… toda
no entendí tanto silencio ni el porqué de tantas ganas mías.

“tú no sabes nada” decías
Y sin saber nada hice mi propia teoría de tu saliva en mi boca,
soñé hasta el insomnio creyéndome
habitante de tu cuerpo,
me despertaba besándote los pies
                           más hermosos que haya visto.

“aún no me quiero ir” dije
dejando  la puerta abierta
                dejaste que me fuera
recogí a mi niña, a la puta, a la hembra
sin orgullo con mucha felicidad a cuestas,
bajé infinidad de escaleras.

te sentí mío aunque te esforzaras para que así no sea
sólo quería disfrutar del camino a ninguna parte
y lo hice como nadie, lo hice a mi manera
fuiste mi festín, mi hallazgo, mi flor que creció en la basura…

Aun puedo imaginarte apuntándome con el dedo
diciéndome “te equivocas” dándome una cátedra
que extrañaré tanto como las palabras que nunca te inspiré.

No conozco el arrepentimiento, dicen que es un sentimiento perverso
que si lo sientes jamás volverás a ser feliz con lo cometido.
                ¿Cómo arrepentirme?
                Aunque hayas sido un errar desmedido, me equivocaría otra vez.


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Todo y nada
(retazos)

            Martes, 26 de febrero de 2013 a las 1:30

No sé si lo mucho es suficiente
    como es lo poco.
Cuando llegaba
estaba partiendo
    y una bienvenida era mi partida.

Ya no es posible seguir viajando con tanta maleta vana
llena de lastre
    despropósitos que retienen en la nada.

¿Qué se nos ha perdido...? nada!
    solo las ganas y la desesperanza

Ahora tenemos la certeza que debimos encontrarnos
    y lo hicimos como nadie,
    como todos
    como muchos, como pocos
    con gloria,
sin novedades.
Sí, ahora sólo me sé conjugar en presente.

Lentamente mayo se acerca,
    ¿será hora de guardar el pan?
al pasado...a ese!  ya se le cayeron las letras
y sin responso ni luto la conjugación se hizo prosa
se hizo festín y lluvia efímera.

“No llores, no te tendré lástima!
taparé tu boca para que no mientas.
Nadie te tocará... ni mujeres ni hombres!
Yo te cuidaré mientras duermas.”

    De todos me cuidaste, menos de los perros y los lobos.

Casi todo
    casi nada...
Estoy tan llena         y tan vacía
Tan luz            tan neblina
Tan despierta         tan dormida
Tan calma         tan angustia
Tan niña         tan mujer.

    Estoy nada.
    Soy todo.


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Una historia, no de tantas

Sábado, 12 de enero de 2013 a las 12:38
Esta historia se hizo sola.
Hecha de hambre y lindos pies
de unicornio volador y de sirena varada
nuevas tesis feministas
sin tiempo de comprobarlas.

De terrazas con lloviznas
de salivas mal dadas, consumadas
de escayolas y rupturas
intenciones archivadas.

Historia de lentes y de entes....
Las letras se me alejan,
mágicamente las veo mejor de lejos
como “tú y yo"
jamás volvieron  a estar cerca.

Eso purifica, libera.
Me salva!
de amaneceres sin playa
de silencios lascivos
de miradas cuchillo
de compasiones y miedos
de torturas imaginarias!

¡ESTOY SALVA!!!

Viviana Ruiz Bustamante.
(Machala, 1970) Estudiante de Sociología de la Universidad Técnica de Machala.